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lunes, 1 de octubre de 2012

Joselito 'El Gallo', el 'rey de los toreros'

La historia de un maestro, paradigma de diestro lidiador, que inicia su carrera como niño prodigio y encuentra la muerte en Talavera de la Reina, cuando en plena juventud, con tan sólo 25 años edad, había alcanzado ya la gloria como torero. Se cumplen hoy cien años de la alternativa del sevillano Joselito 'El Gallo' en la plaza de la Maestranza.

Luis Nieto.-
     
José Miguel Isidro del Sagrado Corazón de Jesús Gómez Ortega nació el 8 de mayo de 1895 en Gelves. El nombre de Isidro le vino dado porque le bautizaron el 15 de mayo siguiente, festividad del citado santo. José era el sexto y último hijo del matrimonio formado por el torero sevillano Fernando Gómez García Fernando 'El Gallo' y la bailaora gaditana Gabriela Ortega Feria.
     
Comenzó su meteórica y truncada carrera taurina con el apodo taurino familiar, Gallito; más tarde se le conoció como Joselito y Joselito 'El Gallo', máximo referente como consumado torero lidiador, al que muchos tratadistas le han considerado por ello el 'rey de los toreros'. Figura indiscutible para el pueblo, en su despedida ya lo entroniza para la posteridad el poeta Rafael Alberti en una elegía en la que escribe:
"Cuatro arcángeles bajaban y,
abriendo un surco de flores,
al rey de los matadores
en hombros se lo llevaban".
     
José, quien aprende sus primeras letras taurinas de la mano de su padre, el patriarca de los Gallo, tomó la alternativa el 28 de septiembre de 1912. Se cumple, por tanto, el centenario de la efeméride.
     
En publicaciones antiguas nos encontramos con multitud de manifestaciones que coinciden en que Joselito 'El Gallo' tenía "el toreo en la cabeza". Desde su niñez dio muestras de sus conocimientos para adivinar las condiciones y el comportamiento de las reses bravas. A los 12 años, concretamente el 19 de abril de 1908, actúa ante el público en Jerez. Ese día alternó con dos compañeros de su edad: José Gárate 'Limeño' -con quien formaría pareja- y José Puertas Carvajal 'Pepete'.
Precocidad y plenitud

Las capacidad y cualidades de Joselito 'El Gallo' se disparan desde el primer día que actúa en público y es contratado para torear 17 novilladas en Portugal, casi todas mano a mano con el citado Limeño. Cuando todavía es un chaval su carácter de líder está prácticamente formado, como lo demuestra que al recibir los honorarios hace constar que cada matador cobraría diez reales y cada subalterno dos pesetas. Joselito aprende a ajustar las cuentas y reparte los beneficios de acuerdo a su propio criterio. Todos sus compañeros obedecen al jovencísimo torero, al que reconocen ya con autoridad y superioridad indiscutibles. El binomio Gallito-Limeño funciona extraordinariamente entre 1909 y 1911.
     
De la extraordinaria personalidad y carácter de Joselito 'El Gallo', siendo un niño, reproduzco un hecho histórico, publicado en el libro Anecdotario Taurino (De Cúchares a Manolete): "De 1909 a 1911 la cuadrilla juvenil Gallito-Limeño se hace popular. El niño de trece años ha escrito a su madre pidiendo que le deje torear y no interrumpa su carrera "porque se me pasa la edad". En la cuadrilla hay nombres famosos entre los banderilleros: El Cuco, El Almendro, Magritas, Pepe Rodas y Agualimpia. Este último ha pasado a la historia del toreo por haber dicho a Joselito en sus comienzos: "José, coge la muleta con la derecha". ¿A quién pudo ocurrírsele decirle a Joselito algo? El jovencísimo becerrista interrumpió la faena para contestarle muy serio: "Haga usted el favor de callarse, que yo sé lo que me hago". Y la faena prosiguió sobre la mano izquierda con cuantos pases naturales quiso el torero".

Joselito no tiene niñez, al menos una niñez común. Su infancia está enfocada hacia el toreo. Su nombre quedó unido al de su máximo rival en los ruedos y amigo fuera de los mismos, Juan Belmonte. La primera vez que se vieron sucedió en el invierno de 1909, en una tienta en la finca Jotoblanco. Después de 45 novilladas, toma la alternativa el 28 de septiembre de 1912 en Sevilla, de manos de su hermano Rafael. Se doctora con el toro 'Caballero', de Moreno Santamaría, y confirma en Madrid unos días después, el 1 de octubre, cuando tan sólo cuenta 17 años.

El sevillano arrebata a los públicos y se mete a la afición en el bolsillo desde el primer momento. Joselito se vacía cada tarde. Entre las páginas gloriosas de su historial y de los anales de la Tauromaquia se encuentra la gesta y triunfo del 3 de julio de 1914 ante siete toros de Martínez en la plaza de Madrid. Ese día, de perla y oro, está inspiradísimo con la capa: veinticinco quites distintos (verónicas, gaoneras, navarras, tijerillas...) y realiza siete faenas de muy distinto corte y variadas. Sale en hombros, "sin despeinarse y sin mancharse el traje de luces"; escriben algunos críticos. Siete faenas precisas en tan sólo una hora y tres cuartos. Entre las temporadas de 1914 y 1917 los éxitos se suceden dentro de una etapa que se ha considerado como la 'Edad de oro' del toreo, con Joselito y Belmonte, como máximos referentes.

En su intensa carrera pulverizó varias marcas e inmortalizó, gracias a excelsas faenas, multitud de toros, como 'Almendrito', de Santa Coloma, en Sevilla; 'Cantinero', de la misma divisa y en la misma plaza, al que corta la primera oreja que se concede en la Real Maestranza de Sevilla, tras una faena memorable el día anterior a un toro de Miura.

El 6 de junio de 1918 inauguró la Monumental de Sevilla, idea suya para contar con mayor aforo y así conseguir reducir el precio de las entradas. Encargó su construcción al arquitecto José Espiau y Muñoz. A la Real Maestranza no le agradó y mantuvo una batalla con el torero.

Tragedia 

El público le exige cada vez más y pasa a la historia un suceso en el que alguien maldice a Joselito el mismo día de su muerte. ¿Quién podía intuir que Joselito 'El Gallo', considerado el lidiador más completo de todos los tiempos y niño prodigio del toreo, tenía marcada su hora en la plaza de toros de Talavera de la Reina, el 16 de mayo de 1920? El hecho que sucedió horas antes de la cogida es estremecedor. El viaje transcurría con tranquilidad, mostrándose Joselito más alegre y dicharachero que nunca. Pero al llegar a la estación de Trujillo cambia la decoración. Desciende su hermano Fernando a comprar un pan y un individuo le dice que el pan lo ha comprado él. Discuten. Joselito, que presencia la escena, salta del coche y se interpone entre su hermano y el sujeto, desconocido. Éste ofende al espada, quien no queriendo tolerar la bravuconería de aquel hombre, le pega una bofetada y se inicia una pelea en la que Joselito no fue quien se llevó precisamente la peor parte. Con mediadores de por medio se detiene la riña. Joselito retorna con los suyos al coche y, al arrancar el tren, escucha un grito del desconocido:
-¡Permita Dios que te mate un toro esta tarde! 

A la llegada, con retraso, llueve en Talavera. El cielo está plomizo, José bromea en el coche, camino del Hotel Europa. Al apearse se les rompe un botijo que lleva el nombre del torero pintado. "Se partió Joselito", dice el propio matador. Se acuesta de una a tres. A esa hora comienza a vestirle de grana y oro Paco Botas, el mozo de espadas que ha reemplazado a Caracol. Al mozo no le agradan los tanguillos que rememoran la muerte de El Espartero, que José no para de canturrear. La plaza de Talavera de la Reina se llena; un coso al que tiene cariño porque lo había inaugurado su padre, Fernando 'El Gallo', el 29 de septiembre de 1890 y al que acude ante la insistencia del crítico taurino Gegrorio Corrochano, natural de esa localidad toledana. Los toros, de Viuda de Ortega, tuvieron su aspereza. José brinda su primer astado al alcalde y al pueblo de Talavera. Cuando sale el quinto, 'Bailaor', advierte José a su cuadrilla del peligro del astado, que derriba en varas a Camero, Carriles y Farnesio, que ha de salir en tercer lugar. Cuco y Cantimplas banderillean con apuros. La fiera queda en la querencia de tablas del 2. Joselito realiza la faena con unos pases de tirón con la mano izquierda y manda taparse a Blanquet y a El Cuco, que se habían colocado a cada lado del toro. El matador se había retirado para arreglar la muleta y el toro, burriciego de cerca, que veía mejor desde lejos, partió como un rayo hacia Joselito, al que cogió. Los espectadores coinciden que intentó levantarse sujetándose una masa verdosa que salía del vientre y se desmayó. Afirman que sus últimas palabras fueron para invocar al médico de su confianza:
-¡Llamad a Mascarell!. 

Gran parte del público abandonó la plaza en ese momento. Muchos se agolpaban en la puerta de la enfermería. Sánchez Mejías remató la faena con brevedad y quiso torear al sexto toro, que estuvo a punto de herirle. El médico no pudo llegar y a Joselito le dio la extremaunción Felipe Vázquez, cura de la ermita de Nuestra Señora del Prado.

Sevilla se echó a las calles en la llegada del féretro y el entierro. Su amada María de la Santísima de la Esperanza Macarena vistió por primera y única vez de negro y lució las mariquillas -esmeraldas engarzadas, que había regalado el diestro-. La coletería quedó tocada piscológicamente. Ningún diestro creía que aquel coloso del toreo moriría tan joven -sólo 25 años- y en una plaza de toros.

La muerte siempre anda revoloteando por el ruedo y ni siquiera Joselito, el lidiador más completo de todos los tiempos, el 'rey de los toreros', se libró de su desagradable y definitivo abrazo.

(Publicado en Diario de Sevilla)

martes, 18 de septiembre de 2012

Sevilla se queda sin toros en San Miguel

"...Más de un aficionado despistado se presentará con sus boletos del abono el último fin de semana en la Maestranza, y estampará sus reales narices contra las reales puertas maestrantes cerradas, porque este año en Sevilla no hay toros en San Miguel, sino una semana antes. Vamos, que este año debería llamarse Feria de San Mateo, Feria de San Mauricio o Feria de San Zacarías..."

Francisco Mateos.-

Las tradiciones (taurinas) en Sevilla parecen que van desapareciendo una a una. La tradicinal corrida de toros del Corpus pasó a mejor vida a partir de este año y se montó una novillada, que sale más baratita de costes. La corrida de la Feria de la Virgen de los Reyes, patrona de la ciudad, el 15 de agosto, ni tan siquiera una novillada, sino que se eliminó de un certero plumazo. Todo ello con el visto bueno de la Maestranza. O mejor dicho, del actual teniente hermano mayor de la Real Maestranza, porque estos ojitos que han de tragarse la tierra le oyó en respuesta rotunda a mi pregunta al recordado y hasta ya añorado reciente teniente Alfonso Guajardo Fajardo que "mientras yo sea teniente hermano mayor de esta Corporación habrá toros en Sevilla el día de su patrona". Y dicho y hecho: mientras él estuvo, toros hubo; pero una vez que salió, la corrida se perdió...

Y ahora viene el temita este de San Miguel 2012, que como siempre digo es un ciclo mas que una Feria, porque ya me dirán ustedes tres festejos qué 'peaso' de Feria es eso para la plaza de Sevilla. Pues pasa que no es tal Feria de San Miguel, porque si el santoral no nos engaña, a los 'migueles' les vamos a seguir felicitando el 29 de septiembre, festividad del Arcángel San Miguel, el fin de semana último de septiembre, como toda la vida de Dios, por mucho que se empeñen Canorea y Valencia en adelantar las felicitaciones a los 'migueles' a este próximo fin de semana. Pues no, porque las cosas son como son, y la 'miguelá' es en su fecha.

Ya saben sobradamente que quien escribe precisamente no suele tomar café todas las tardes (vamos, ni todas ni ninguna) con los empresarios sevillanos para preguntarle por qué este año la Feria de San Miguel no es en San Miguel, sino una semana antes. Más de un aficionado despistado se presentará con sus boletos del abono el último fin de semana en la Maestranza, y estampará sus reales narices contra las reales puertas maestrantes cerradas, porque este año en Sevilla no hay toros en San Miguel, sino una semana antes.

Vamos, que este año debería llamarse Feria de San Mateo (que es este viernes 21 de la novillada), o Feria de San Mauricio (que es el sábado 22, con el cartel de los 'triunfadores' de la Feria de Abril, que menudo tino para reunir a los tres 'mejores' de abril), o Feria de San Zacarías (que es el domingo, cuando el choque estelar entre el Manzana y Talavante). Pero, por favor, no confundan al personal anunciándola como Feria de San Miguel cuando la festividad de los 'migueles' es justo una semana después... Ojo, amigo, aprendan la lección; que las cosas no son como parecen que son: el año que viene preste atención a la fecha que viene impresa en el boleto, porque aunque por la mañana al amanecer haya salido el 'resucitao' desde Santa Marina después de siete días de intensa Semana Santa sevillana y en el Lope de Vega a eso de las doce se haya pronunciado el Pregón Taurino, quizás para los empresarios de la Maestranza no nos encontremos en el Domingo de Resurrección y hayan celebrado la corrida 15 días antes...

Fuente: www.sevillataurina.com

viernes, 24 de agosto de 2012

Esta noche debuta Pepe Luis

"...Dentro del coche va un niño de San Bernardo. Me han hablado muy bien de este niño, por eso vengo a verlo. Juan Álvarez, un entrador de carne, me dijo que el otro día le echaron dos becerros a puerta cerrada y que aquí hay torero. Falta hace que salga un torero frente a tanta muerte. Falta hace que resucite Sevilla. El padre de este niño es el encargado de la nave del Matadero..."

Queipo dijo anoche por la radio que la guerra sigue dormida. ¿Sólo la guerra? Está dormida Sevilla entera. Cuidado que irse la gente a los baños en plena guerra... Nada, cogen y se van como lo más natural del mundo. He estado en la novena de la Virgen de los Reyes y apenas había nadie. Revuelos de canónigos, bisbiseos. Anoche le dieron el santolio al cardenal Ilundain. Don Santos me ha dicho que está en las últimas, que pronto habrá de abrirse la Puerta de los Reyes.

-Pero si ya está abierta, don Santos, mire usted la mareíta más buena que entra moviendo la cortina azul...

Don Santos sabe lo que se dice. Aunque en estas tardes solemnes y lentas de la novena de la Virgen abren las dos hojas de la Puerta de los Reyes para que haga más fresquito, don Santos se refiere a que a Su Eminencia anoche lo sacramentaron, que habrá de abrirse esa puerta no para que entre la mareíta de la tarde que por el río desde Sanlúcar sube, sino para que, con la mitra por delante, como una estatua de Mercadante de Bretaña, salga un arzobispo de Sevilla muerto. Veremos quién nos mandan de Roma.

Hay mucha muerte en Sevilla en esta tarde de agosto. En el tranvía que cogí para venir a la Catedral venían unos moros de Regulares. Vaya tela cómo olían los pobrecitos, cuando suben los moros en el tranvía es para tirarse en marcha. Venían hablando con su 'jamalá, jamalá', pero oía entremezcladas palabras nuestras, Anivarsitaría decían. Uno traía la cabeza vendada; el otro, el brazo en cabestrillo. Me han dicho que todas las noches, en el Hospital Moro, mueren un montón de ellos, llamando a una madre y soñando una casa entre palmeras. Hay mucha muerte en esta Sevilla. En la novena, abanico y suspiro, me he encontrado a doña Angustias García Parias. He tenido cuidado de que nadie me oyera decirle:
-Un año ya de lo del pobre don Blas, doña Angustias.
     Y ella me ha dicho:
-Un año ya, hijo, un año ya...

Y como no he podido con tanta muerte, estaba por irme al Prado, al cine de verano, a ver una película de Imperio Argentina de la que han hablado mucho en el Círculo, 'Melodías de Arrabal' se llama. Pero me he acordado de la nocturna. Hoy, a pesar de la muerte, a pesar de que la guerra, como dijo anoche Queipo en la radio, sigue dormida, Pagés ha organizado una nocturna. No, si te digo...

Salgo de la Catedral y cojo la calle de la Mar. Compro pescado frito en el Arenal. Paro en el Bar Carriles a comérmelo con tinto. De pronto pasa un coche de cuadrillas. El coche de Limones. ¿Pero ya es la hora? Me como corriendo el adobo. Dentro del coche va un niño de San Bernardo. Me han hablado muy bien de este niño, por eso vengo a verlo. Juan Álvarez, un entrador de carne, me dijo que el otro día le echaron dos becerros a puerta cerrada y que aquí hay torero. Falta hace que salga un torero frente a tanta muerte. Falta hace que resucite Sevilla. El padre de este niño es el encargado de la nave del Matadero.

Don Juan María Vázquez, el que hace la crítica en ABC, que Sánchez del Arco está con las columnas de Varela en el frente, me ha hablado muy bien de él. Ahí va el niño, ¿pero ya es la hora? Me parece que he visto que lleva un vestido rosa. Así que voy a darme prisa en terminar con el cartucho de pescado. Pasa Raimundo Blanco con su chaqueta blanca, ¿usted no estaba en el frente?, y me dice: "Tranquilo, cómete el pescado tranquilo, que por delante hay ópera flamenca y rifan un pollo". Pero hay que darse prisa por comerse este cartucho de pescado del Arenal para irse corriendo a los toros. Que aunque en Sevilla hay mucha muerte en esta calurosa noche de agosto, ya están para dar el parte, me parece a mí que con ese muchacho rubio que iba con un vestido rosa dentro del coche de Limones va a resucitar Sevilla. Me lo está diciendo ya el olor de la dama de noche, que trae la belleza de la vida frente a la muerte de la dormida guerra.
 Antonio Burgos.-

Fuente: www.sevillataurina.com

miércoles, 22 de agosto de 2012

Morante dijo no

Ha sido Morante. Morante en Málaga, con un gesto. Un solo gesto para decir ‘basta ya’. Para apelar a la doble moral de los delegados gubernativos y fuerzas de seguridad que se pasean trajeados por el callejón como si el nudo de la corbata no se pudiera hacer más prieto en el gaznate. Para poner en vergüenza a los políticos de turno que en los días de feria se hacen fotos en barrera y después, sobre el papel, esconden la mano y dejan que otros tiren la piedra.
Morante dijo que no. Que no toreaba hasta que no se disolviese una manifestación antitaurina convocada a las puertas del coso de Málaga. Morante dijo no y sacó la cara por los miles de aficionados que cada día soportan vejaciones en nombre de quienes pretendidamente defienden los derechos de los animales tildándoles de ‘asesinos’ e ‘hijos de puta’ sin trabas de ningún tipo, con total impunidad, como si en este país que presume de democrático, plural y tolerante, el insulto fuese un salvoconducto de andar por casa. Con la complicidad de unas subdelegaciones de Gobierno que les amparan y autorizan y la pasividad de una policía que acude a estas cosas como si no fuera con ellos, como quien ve llover. Esos mismos que luego van a la plaza de tiros largos a echar la tarde, a fumar el puro y pasarle la mano por el lomo a las figuras. Pura demagogia, pura incoherencia.

Morante dijo que no. Que ya está bien. Que no se puede consentir tanta hipocresía. Que vale tanto la dignidad de un torero que expone los muslos, la dignidad de quien paga religiosamente su entrada en el tendido, como la de quienes acuden a echar pestes por la boca amparados en un derecho a la libertad manoseado y prostituido, si termina donde se cercenan las libertades y la dignidad de los demás.

Y no hace falta gritar más fuertes los ‘olés’ para disfrazar los insultos, ni soportar estoicamente dando la cara por la tauromaquia, una actividad legal, histórica, ecológica y económicamente necesaria, que seguramente amaron los abuelos de los que hoy difaman porque es tendencia, como lo es pintarse las uñas de negro, sin siquiera saber dónde hunde sus cimientos la verdad del toro. Morante dijo no y puso en vergüenza a toda la caterva que día tras día autoriza linchamientos públicos contra todo lo que gira en torno a la tauromaquia. Ellos son los culpables. Ellos, los de arriba; no quienes se concentran si la ley les ampara para hacerlo.

Son pequeños gestos, pero grandes gestos. Morante dijo no. Igual que Barrera vistió de gala una ikurriña convirtiéndola en muleta para hacer brotar de ella la verdad más pura: el hombre y el toro cara a cara, mirando a los ojos a la muerte. Esa verdad sin tiempo que no tiene país, que no tiene bandera, que no tiene nacionalidad. Déjennos ya en paz de mandangas políticas, saquen al toro de sus tejemanejes. Y no pisen más una plaza si permiten que fuera lluevan insultos y consignas no a favor de los animales, sino contra los propios hombres. Tengan al menos ese ápice de vergüenza y congruencia con lo que firman.

Nadie les pide que nos entiendan. Pero sí que nos respeten. Morante dijo no en Málaga. Quizá a partir de ahora quienes autorizan concentraciones de una parte de ciudadanos que atentan contra las libertades del resto, se lo piensen un poco antes de estampar el sello y cercenar nuestro derecho fundamental a ser lo que queramos ser.

Ana Pedrero.
Fuente: www.facebook.com

martes, 6 de septiembre de 2011

Adiós a Maleni Loreto

Nos lo contaba ella misma, cenando en La Reja, hace dos o tres Semanas Santas: -Sólo le conocía como torero y, en la distancia, no me atraía, no me gustaba. Pero después, la primera vez que le vi, cuando se bajó del coche, me dije: “No está mal”… Ella era Maleni Loreto. Él, Julio Aparicio. España empezaba a recobrarse de las secuelas de la guerra civil. Julio era uno de los máximos ídolos taurinos del momento, y Maleni una bailaora de extraordinaria hermosura y cantadísimo duende.

Siempre fue muy americana –nos contaba un día, de ella, un peluquero que la conocía desde su juventud. En efecto, Maleni -mujer de fuerte temperamento, gracia natural y sentido del humor a raudales, un alma de esas que, por muchas hojas que caigan del calendario, jamás pasan desapercibidas- iluminaba las aceras de la dolorida y canina España de los 50 ciñendo y coronando su espectacular figura con conjuntos y sombreros que eran el último grito en Nueva York y Los Ángeles. Si no recuerdo mal, es ella la beldad que, cimbreándose con donosura, baila en Santos el Magnífico, una película en que Anthony Quinn da vida a un torero al lado algunos espadas de verdad, entonces ya retirados: Cagancho, Garza, Solórzano… Sobrina de una bailaora legendaria, la primera compañía la formó Maleni con Arturo Pavón, nacido como ella en la Alameda de Hércules y padre de quien, muchos años después, sería mi mujer. Al marido torero le sucedió el hijo también embutido en seda y oro y, las tardes en que éste actuaba en la Maestranza, Maleni, hecha un manojo de nervios, se encerraba en el templo del Gran Poder y pasaba la tarde dialogando en alto con el Nazareno, para regocijo de la concurrencia.

Retirada de las tablas tras su matrimonio, la vi muchas veces bailar en fiestas, entre amigos, en los tentaderos que animaba con sus ojazos felinos. Sólo una vez sobre un escenario, cuando, en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, saltó de espontánea en el fin de fiesta y, con la chaqueta que le lanzó su hijo, pegó cuatro lances al aire que la concurrencia jaleó con pasión. “Cuatro lances de Maleni”, titulé la crónica para ABC…

Ahora, en el ocaso del verano, Maleni se ha ido por sorpresa, igual que llegaba siempre. En la comitiva que cuantos la quisimos formamos para acompañarla hasta su última morada en el cementerio de San Fernando, donde reposan tantos grandes, figuraban muchos apellidos de las artes y el toro. Gafas negras y lágrimas sinceras despidieron a quien tantísimas veladas alegró con su sonrisa. En el último momento, alguien echó sobre ella un capote de paseo, que le servirá de carro de Elías para el viaje a los Cielos.
Con Maleni, mujer de entraña con quien tanto reímos, se va una historia de amor forjada en los días en que Rafael El Gallo y Juan Belmonte hacían tertulia en el Britz y Los Corales y la calle de Alcalá hervía de cafés y mentideros taurinos. Por la tarde, en la Basílica de la Macarena, lo mismo que aquella noche del teatro madrileño, su hijo Julio lanzó la chaqueta al altar, a modo de homenaje a la sentida homilía del sacerdote. Maleni, claro, ya no estaba allí para recogerla y regalarnos cuatro lances. Pero creo que, a mí y a todos los presentes, nos pareció verla.
Joaquín Albaicin
Fuente: www.sevillatoro.com

jueves, 2 de junio de 2011

Canallas

Francisco Mateos.-


El fin de semana de ocio hace que el informador se relaje de estar al minuto de las noticias taurinas. Pasa la mañana del domingo con el móvil apagado y sin ojear titulares taurinos. De regreso a Sevilla, se prefiere otro tipo de música que el noticiario de la emisora de rigor. Y ya en Sevilla, justo antes de salir para la cita con las novilladas dominicales de la Maestranza, te llega la noticia en forma de pregunta. "¿Cómo está Ortega Cano? ¿Sabes algo de última hora?". El informador se queda perplejo e intuye que algo grave ha pasado... quizás un accidente en el campo, quizás embarcando alguna novillada o corrida, quizás una mala caída en un tentadero para matar el gusanillo,... quizá la maldita carretera. Y ahí se acierta: la carretera, otra vez.

A las puertas de su finca sevillana, como cuando más a gusto está uno toreando, cuando tiene al coche y la carretera dominado como ese toro soñado que se cuaja en la Maestranza y te abandonas, José, a torear con el alma... y ¡zas! llega el cornalón que te mete el pitón en las entrañas hasta la cepa. "Ésta es más grave que la de Zaragoza", te daría tiempo a pensar mientras los bomberos trataban de zafarte de los retorcidos pitones de hierro de un coche destrozado.

Ortega Cano lleva un tiempo que no es él. La muerte de Rocío, la muerte de su madre, la necesaria y obligada retirada porque la edad pasa factura, sus problemas de salud... y otras muchas 'cosas' que una semana sí y otra también terminan por bombardear su alma soñadora. Canallas aquellos que quieren hacer caja con la vida privada y reservada de un torero antiguo cosido a cornadas. Canallas aquellos, sean familiares, amigos o enemigos, que atacan al débil de corazón en horas bajas porque su vida sucumbe ante ausencias desmesuradas. Canallas aquellos que por un puñado de euros 'largan' en platós insinuaciones a sabiendas que urgan aún más en la herida sangrante de un torero que necesita soñar. Canallas aquellos que no han sabido darle a José el cariño que necesita. Canallas los que no entiendan que José es así, porque cada uno somos como somos. Canallas los que no saben que Ortega Cano es la persona más fácil de robarle, porque con sólo darle cariño y estima se deja robar hasta la vida. Canallas los que con su maldad, los que con su falta de cercanía, los que con su falta de apoyo cuando él lo necesitaba, los que han renegado del cariño que necesitaba entregarles, han abocado a José a perderle el respeto a la vida. Y canalla la vida por no respetar a un hombre bueno.


Fuente:  www.sevillataurina.com

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Taurinos: Aprended

Antonio García Barbeito.-  8/12/2010

Si, según Antonio Machado, «un golpe de ataúd en tierra es algo perfectamente serio», ni imagino lo que puede ser en Estocolmo, en el atril desde el que hablará el Premio Nobel de Literatura don Mario Vargas Llosa, la montera de Curro Romero —bocabajo, supongo— como ayuda del discurso. Con esa montera cerca, no habrá discurso que se tuerza. Vargas Llosa hablará con una cadencia de eterna verónica, con la hondura de un derechazo que arrastra diez planchadoras en el vuelo, de trincherazos de pintor y cartel. Hablar con una montera de Curro cerca tiene que imponer, y verla allí, sabiendo lo que esa montera ha cubierto —ideas geniales, pases imposibles, y miedo, que también el miedo es torero—, será para que la voz tiemble como la sostenida cuerda de una guitarra.
Eso es compromiso. Un hombre con su historia en la literatura, que no tiene nada que demostrar, que no necesita de gestos así, tras haber ganado el «Manuel Ramírez» y haber ocupado la palabra el Domingo de Resurrección en Sevilla, ni corto ni perezoso, llama a «Bellasombra» y le dice a Curro que le preste la montera, que él quiere hacer el paseíllo en Estocolmo con la montera del Faraón de Camas. Taurinos, aprended. Se ha puesto el Nobel por montera y va a poner la montera de Curro en el Nobel. No tenía ninguna necesidad, porque ha demostrado con creces su defensa de los toros. Pero lo hace con esa valentía de quien sabe lo que defiende, y en Estocolmo —no en Sevilla, ni en Ronda, ni en Madrid—, su palabra de eco mundial, tendrá el quieto negror de una montera, como diciéndoles a los suecos y a quienes se hacen los suecos: «Esto es lo que hay». Y mientras don Mario Vargas Llosa tiene ese detallazo, que será, sin duda, el más universal que soñar pudiera la tauromaquia, ¿qué hacen con don Mario quienes viven del toro criándolo, negociando o toreándolo? Ni esto. No ha habido nadie —que yo sepa— del mundo taurino que haya propuesto una cena homenaje a Vargas Llosa por el galardón —que no es la flor natural, ojo—, ni han mandado a la prensa un escrito firmado por todos los que de verdad comen del toro. Ni esto. La mayor defensa de la Fiesta Nacional está en quienes no comemos de ella, no de quienes viven a su sombra. Aprended, taurinos, todos los que estáis dentro del ruedo por una u otra razón. Un peruano, Premio Nobel de Literatura, va a poner una pica en Flandes al colocar en el atril de Estocolmo la montera de Curro. A ver si la gente del toro sale a responderle a don Mario en ese mismo nivel. Si no, es para echarles el toro al corral.
Fuente: By ABC de Sevilla

lunes, 16 de agosto de 2010

LA CARTA DEL TENIENTE GUAJARDO


ANTONIO BURGOS

Día 15/08/2010 - 23.58h

No son los separatistas catalanes, ni los ecologistas de plastilina, ni los agitadores argentinos con el cuento chino del maltrato animal. Quienes saben de esto aseguran que los mayores enemigos de la Fiesta están dentro del toreo. Comentando el lío de corrales del pasado domingo en El Puerto, así me lo dijo Antonio Galisteo, el gran hombre de plata, que tiene una floristería en Bami, y que cuando lo veo pasar camino de la clínica del Sagrado Corazón yendo a entregar un ramo para una recién parida, me parece que está dando la vuelta al ruedo, y que ha recogido esas flores de las que han tirado desde el tendido, qué andares más toreros.

Decía Pemán que España es el país de los grandes entierros. No me dirán que la muerte del toreo en Cataluña no está teniendo un entierro buenecito. De tres capas, y nunca mejor dicho. Todos los que no movieron un dedo por el prestigio cultural de la Fiesta van ahora de plañideras de la Monumental de Barcelona. Hay reivindicaciones tardías que me recuerdan los vasos lacrimales de la necrópolis de Carmona. ¿Qué se hizo desde dentro del toreo para que no se llegara a esto?, ¿Dónde estuvo la voz de los matadores, de los banderilleros, de los picadores, de los ganaderos, de los empresarios o incluso de los abonados? Ya dije que el toreo no tiene su CEOE, ni sus sindicatos, ni su SGAE, y así nos va. Cuando ya han arrastrado el toro de la Fiesta en Cataluña es cuando han sonado voces en su defensa. Bastante tímidas, por cierto. A buenas horas, mangas verdes.

Por eso está muy bien la carta abierta que el teniente de hermano mayor de la Maestranza, don Alfonso Guajardo-Fajardo y Alarcón, ha dirigido a Don Juan Carlos, recordando todo lo que la Real Casa ha hecho por la Fiesta, no ahora, sino desde el fondo de los siglos. Desde La Chata a Doña Elena, pasando por Don Alfonso XIII en las corridas regias, por Don Juan III en la plaza de Ronda, por Doña María llevando una rama de romero para tirársela a Curro, o por Don Juan Carlos en una barrera de la Corrida de la Prensa, en la Real Casa siempre hay un aficionado o aficionada de guardia. Dando la cara en los momentos más difíciles. Cuando se barruntaba lo de Cataluña y nadie abría la boca, Don Juan Carlos defendió valientemente la Fiesta a pie de Real Maestranza, y por dos años que yo recuerde, en la entrega de los premios taurinos y universitarios. Y nada digo de la mentada Doña Elena, heredera directa taurina de Doña María, en una barrera en Mallorca, en el supremo lenguaje de la Casa, que son los gestos.

Lo que más me ha gustado de la carta del teniente Guajardo ha sido la propiedad y exactitud en el uso de las fórmulas ceremoniales. Qué maravilla la forma de dirigirse a Su Majestad, qué virtuosismo con la tercera persona, en esta España donde los ceporretes alcaldes rojetes de los pueblos le hablan al Rey de usted y sin tratamiento, y el Rey encima tiene que tragar por imperativo legal. Quien quiera saber cómo hay que dirigirse al Rey de palabra o por escrito, que tome como modelo y plantilla la carta del teniente. Perfecta.

Ahora, mi querido Alfonso Guajardo, que se te van las mejores. Te ha faltado la media verónica de la escuela sevillana. Haber rematado diciéndole al Rey: «Y si Vuestra Majestad consigue encima que S.M. La Reina vaya aunque sea un solo día a los toros, eso sí que sería todo un golpe de vuestra Real Casa, Señor..."»

(Texto by ABC de Sevilla)

martes, 20 de julio de 2010

Una de Noveles


Alvaro Partor Torres
Diario el Mundo 18 Julio 2010

Todos los jueves de julio, a esa hora incierta de la atardecida en que la Giralda, vista desde los tendidos de sombra, hace suyo el título de una laureada novela de Manuel Ferrand, “Con la noche a cuestas”, vuelve a escucharse el repeluco del cerrojo que guarda la puerta del patio de caballos y a resonar bajo los arcos de una solanera recalentada el pasodoble “Plaza de la Real Maestranza”. Similar liturgia a la acostumbrada, chispa más o menos el mismo miedo que seca las gargantas de los que salen por la llamada “Puerta Principal”, un solo tiro de mulas bajo la luz de los focos pero sin los del castoreño en formación de a dos. Son las ahora llamadas novilladas de promoción o sin picadores, antaño conocidas como económicas o de noveles.
Pepe Luis Vázquez Garcés debutó aquí en una nocturna; era agosto del 37 e iba vestido de rosa y oro. Y un chaval del Cerro del Águila llamado Salvador Távora se anunció en una “gran novillada popular” organizada por el diario Sevilla el 17 de junio de 1951 con reses de Hidalgo Martín. El mismo Salvador Távora, que pasó de sobresaliente del malogrado rejoneador Salvador Guardiola a dramaturgo, anda ahora reculando más de la cuenta ante los antitaurinos –especialmente los catalanes- y dulcificando la parte torista de su “Carmen” al sustituir la muerte del toro por unos recortadores ya que “es tan grande su belleza que no precisa ni una gota de sangre para hacer un espectáculo grandioso”. Pues no señor Távora, sin sangre esto es como la pantomima montada por Don Bull en Las Vegas: un esperpento, género muy teatral por cierto. Como los tiempos avanzan una barbaridad – o degeneran, según la peculiar teoría del banderillero de Belmonte que acabó de gobernador civil- en las novilladas económicas se ha pasado del traje de luces mil veces sudado y otras tantas remendado y alquilado, con desvaídos brillos y color indescifrable, a unos ternos de estreno horrorosamente bordados a máquina (seguro que los chinos pronto desembarcarán en la sastrería taurina); de la rifa de una máquina de coser Alfa (“valorada en 2.250 pts.”) a los tendidos llenos de neveras con tinto de verano y filetes empanados; de los erales de Baldomero Sánchez, Pérez Centurión o Rocío Martín Carmona a los de Pallarés, Villamarta y Carlos Núñez; de los José González, Paquito Ruiz o Manolo Segura hemos llegado a los Kevin Gutiérrez, Dorian Paul o Christian Chía, y en vez de la Puerta de la Carne, la Pañoleta o San Bernardo llegan de Navalmoral de la Mata, Oyonnax (sic) o Narbona. ¡Las cosas de la globalización!

viernes, 2 de julio de 2010

Es de Bollullos y se llama Kevin


Antonio Burgos.-
Diario ABC de Sevilla. 01 Julio de 2010


Empiezan esta noche, a las 10, en la plaza de los toros, cuando el iluminado reloj del palco de la Diputación parece el de un ayuntamiento de pueblo bajo el que las niñas juegan al tejo y a la comba. Son como América antes que llegaran los españoles: sin caballos. Hablo de las novilladas de la oportunidad para los chavales que quieren ser toreros y que ojalá lleguen todos a serlo. Estas nocturnas de julio son un vivísimo retrato de la Sevilla más popular. En la misma barrera donde por Feria está un encorbatado Domecq se sienta ahora un tío sudoroso, en mangas de camisa, comiendo pipas. Donde las pintamonas trajeadísimas y perfumadísimas que se pasan la corrida de Feria como oliendo a mierda, con la cara más estirada que la piel del tambor de Pérez Reverte, está ahora una cateta gorda que aplaude todo lo que se mueve en el ruedo y chilla como la niña del exorcista cuando a un chaval le pega el utrero el volteretón de reglamento.

De las nocturnas salieron grandes toreros de Sevilla. De una de ellas salió Pepe Luis Vázquez. Y de las novilladas de la oportunidad que organizaba el diario 'Sevilla' salió torero medio Aljarafe. Eran toreritos de barrio o de pueblo. Los carteles eran como una guía de Sevilla: "Fulano de Tal, del Cerro del Águila; Perenganito, de la Macarena; Zutano, de la Puerta Real". Ahora vienen directamente de las escuelas taurinas. Miro los carteles de las cinco nocturnas y no hay en ellas un solo nombre de barrio sevillano proclamando la procedencia del torerito. Todas son escuelas taurinas. Y de unos sitios más raros... En Ronda, en Espartinas, en Jerez, en Chiclana, vale, puede haber escuelas taurinas. ¿Pero usted se imagina una escuela taurina en Arganda del Rey? Pues la hay.

Y luego, los nombres de la Generación Logse. La moda bautismal de los culebrones y la Biblia ya ha llegado a los ruedos. ¡Qué nombrecitos de pila tienen los chavales que quieren ser toreros! No había reparado en ellos, pero viniendo por la calle de la Mar me los hicieron notar el carretero José María Sainz y el baratillero Vicente Ramos, Arenal puro:

—¿Tú has visto los nombres de los novilleros de las nocturnas?

Esta noche, por ejemplo, torea Borja. Borja Álvarez. Y el 22, otro Borja, Borja Jiménez. Más que nombre de torero, es de patero de La Quinta Angustia: "Borja, llámate". Y también torea hoy el francés Dorian Paul. Nombre torerísimo Dorian, a lo Oscar Wilde. Como Dorian Gray, pero sin retrato. No tanto como el de un chaval de Castilblanco, Iván. Iván Menacho. Hay uno de Camas que pudiendo llamarse Curro o Paco, como Romero o Camino, van y le ponen Cristian, Cristian Chía. Hay uno de Bollullos de la Mitación que se llama Kevin Gutiérrez, es menester ver. Y en cuanto a los apodos, nada de clásicos. Hay uno que se llama 'El Zorro', como la película de Antonio Banderas. Y otro que es 'El Nieto': deberían poner en los carteles quién es el abuelo, para que nos orientemos. Ojalá me equivoque y me tenga que comer este artículo porque Iván, Cristian y Dorian salen por la Puerta del Príncipe. Pero si volviera Gregorio Corrochano, ya no podría titular su crónica antológica sobre el Niño de la Palma: "Es de Ronda y se llama Cayetano". Si el chaval triunfa el día 15, como le deseo, no pega que Fernando Carrasco ponga de título: "Es de Bollullos y se llama Kevin".


domingo, 6 de junio de 2010

"Morarte" de La Puebla

Así, así, despacio, como sale un palio; y más despacio, como envejece el vino; y más despacio, como envejece el tiempo. Así, así, que una media dure más que una faena, que tu capote tarde más en desperezarse que en hacerse, que al rosa de tu capote le dé tiempo de despintarse en lo que tarda una verónica tuya. Así, así, como ya lo vimos, hace mucho tiempo, en otras manos —¿o acaso así no lo vimos nunca?—; así, como si estuvieras enseñando a leer al toro… ¿Una silla? ¡Un trono! Incluso sentado en una piedra mantendrías la torería en el tipo. Un trono para ti, muchacho, el Trono.
Huérfanos de esa gracia andábamos, sin saber a qué carta quedarnos para tratar de conformarnos con algo que se le pareciera a cuanto habíamos soñado. Y llegaste tú. Y llegaste tú y ya ves, se quedó claro en el ruedo un Morante y un después. ¿Qué será eso, Dios mío? ¿Qué se sentirá un torero en la sangre, en la cabeza, en las manos, para ver venir un sueño en punta y convertir en milagro lo que nadie imaginaba? No, tú no eres heredero de nadie, ni tus manos han recogido cetros de otros, ni hay en ti maneras prestadas ni modelos copiados. Tú eres tú y sólo tú. Cuando al toreo llega alguien así, no estamos volviendo a ver sino viendo por primera vez la luz de otra aparición. ¿Una silla? ¿Qué silla? ¿Es que hay sillas dignas donde darle sitio a tu arte torero? ¡Un trono! Quien llega así sabe que manda sin decirlo, sabe que es el más grande sin más necesidad que la de firmar la propiedad del arte ante la cara de los toros, así, sin sangre, así, toro y torero enteros, allí, cinco años de ensayos de embestidas, aquí, un capote que saca del horno, recién hecha, la inspiración de la verónica. Que lo conteste quien quiera: si a eso llaman una media, ¿qué será, Dios, una entera?
Así, así, despacio, la eternidad suspendida en un vuelo bajo, segundero de un Dios cansado hecho percal. Así, así… ¡Un trono! ¿Existió otra vez ese toreo de capa? ¡Qué más da! Un toreo así nace cada vez que se hace. Un toreo así siempre es único. No hace falta ni estar más preparado que nunca, ni andar en racha, ni que la suerte se ponga de tu parte: es saber y decirlo cuando el genio lo considera —quizá sin saberlo— oportuno. Y queda hecho. Inimitable, tanto, que ni el mismo genio podría hacer lo mismo otra vez. ¿Una silla? Cualquier silla sería pobre. ¡Un trono! Y un Morante. Y un después. Y un siempre. Y un nunca.
Antonio García Barbeito (ABC Sevilla 06-06-10)

miércoles, 26 de mayo de 2010

La silla de Morante en Nimes


Antonio Burgos. Diario Abc 25.05.2010

Morante en Nimes, cumbre. La silla de Morante en Nimes, una mierda de silla. Para llamar a los de Reto o a Merkausado, y que se la lleven.

—Y no se la llevan, ¿quién va a querer esa silla?

Un horror de silla. Una horterada. Hombre, sobre todo considerando la idea que tenemos todos de cómo debe ser una silla en un ruedo taurino, si el matador la pide para banderillear desde ella o para sentarse e iniciar con ayudados por alto la faena de muleta.

¿Tanto cuesta mandar por Seur una silla de Quidiello como Dios manda hasta Nimes? Porque si Morante pensaba torear por el plan antiguo e iniciar sentado la faena de muleta al toro de Juan Pedro Domecq (que seguro que lo tendría más que pensado, pues no tiene un pelo ni de tonto ni de loco), él o su equipo deberían haberlo previsto. Pero, claro, ¿qué se le va a pedir a Curro Vázquez, que no sabe lo que es una silla sevillana de enea ni quién es Quidiello?

Una silla en una plaza de toros. ¡Lo seria que es una silla en una plaza de toros! ¿Usted no ve el solio pontificio de Benedicto XVI en Roma? Algo así, pero de enea. De enea y de palo, ¿eh? ¿Se sienta acaso en una silla de Merkamueble el guitarrista que acompaña al cantaor? ¿Pasa el Gran Poder cuando de Madrugada entra en La Campana ante unas sillas de Ikea que ha montado un manitas del Consejo? Las sillas del arte andaluz, del sentimiento de nuestra tierra, están perfectamente codificadas. Una de las tropelías que se hicieron en la Catedral con Amigo Vallejo fue precisamente quitar las clásicas sillas de enea y poner en el crucero unas filas de asientos negros de plástico que parece que estás en un aeropuerto esperando la salida de tu vuelo.

Yo me acuerdo haber visto de chaval una silla en la plaza de toros de Sevilla. La pidió el loquito de Manuel Álvarez 'El Bala' para poner banderillas sentado, igual que las ponía con la boca, partiendo además los palos, que yo no sé cómo los garapullos no le pegaban una cornada con su madera como la del pobre Julito Aparicio. El loco de El Bala ponía las banderillas con el velo del paladar. Y la silla que pidió para banderillear se la bajó Elías el barbero del palco del Aero. Una magnífica silla de enea. Se la sacó un banderillero al tercio, la cogió El Bala, se sentó en ella con los palos en la mano, citó al toro, se arrancó el toro, se le coló por el izquierdo, se levantó Manuel, y el toro le pegó tal tarascada a la silla, que la silla fue a tomar por saco al callejón, hecha pedazos. Porque a los toros les gustan las sillas de enea de toda la vida. En cambio esa silla horrorosa que sacó Morante en Nimes, ni la tocó el toro. ¿De qué la va a tocar el toro? ¿Usted no ve que el toro era de Juan Pedro, y los que cría el ganadero que se está dejando pinta de espadachín viejorro de Pérez Reverte son toros artistas con mucho sentido estético y detestan estas horteradas de sillas de 'puticlú'?

Morante, que ve más vídeos antiguos de la cuenta, quería seguramente revivir lo de Rafael el Gallo toreando desde la silla. O lo de Antonio Carmona 'El Gordito' en las láminas de 'La Lidia'. Le sobró arte y compás, hondura, esencia: cumbre, como cuentan las crónicas. Pero le faltó silla. Esa silla que sacó Morante en Nimes la he visto yo en un salón de bodas, horroroso de hortera, que hay por Alcalá del Río. Esa silla la he visto yo en «Cine de Barrio»: la silla donde se sentaba el pianista argentino parguelón que ahora se ha peleado con Paradas. Es una silla como del Hotel Ex Colón o del Bar Ex Laredo, qué horror. Si Morante quiere sentar cátedra y ocupar el trono vacío del toreo según Sevilla, de momento tiene que irse buscando otra silla. Para que así ocurra cuanto antes, algunos, en nuestra orfandad currista, incluso estamos dispuestos a pagarle el porte y mandar por Seur 10 una silla de Quidiello como Dios manda a la plaza que Morante nos diga.

domingo, 18 de abril de 2010

Al toro, capotazos

El pase de la firma lo instrumenta este periódico a la puerta de la plaza de toros, a ver si así algunos se dejan ya de querer acabar con lo que no conocen. El pase de la firma como quite providencial, como capote subalterno que venga a evitar el cornalón de una propuesta que lleva dos enfermerías en las puntas. Contra arrebatos antitaurinos, firmas. Ojalá sirvan estas firmas más que sirvieron otras que, por otras causas, se alinearon en cientos de miles en los folios de la reclamación ciudadana.

La Feria va, como otras veces, dejándonos una de cal y otra de pena. Si sirven los toros, no siempre encuentran a quien les forme un lío, y si alguien trae un lío dispuesto, no sale el toro de los sueños. Han salido buenos toros y buenos toreros, pero no siempre han coincidido. El Juli, del que poco menos decían algunos que su futuro estaba en el Circo del Sol, ahí anda, echando la tarde en abrir los cerrojos de la Puerta del Príncipe a golpe de orejas ganadas a ley y torería. Todo no van a ser capotes lentos como lengua de lava, por más que aquí, a veces, dos y media se paguen —porque lo valen— a precio de oro líquido. Ojalá la Feria se salve por todos, toreros y toros, y que esa faena de bolígrafo a las puertas del coso maestrante sea la mejor faena de la Feria, que necesitamos ponerles un peto autógrafo a las embestidas que vienen dispuestas a tocar campanas en los estribos y a lanzar por los aires telas y castoreños. A ese toro, capotazos; al toro esaborío de los gritos sin argumentos, capotazos de firma, el pase de la firma, y que se vaya abanto a los terrenos de su intolerancia. Que esos que empujan como si los taurinos fueran navajeros no encuentren tan libre el camino, que hora es de hablar, de defender, de firmar, de lo que sea, con tal de mantener una tradición que, amén de su fuerza cultural, es ya pueblo en el pueblo, entidad asentada en la sangre, en la memoria, en la pasión.


A ese toro, capotazos, nada de faena entregando los muslos ni de cruzarse con él —con él, ni cruzarse—, nada de arriesgar para embarcarlo y traérselo embebido desde lejos: capotazos. No merece otra cosa. El mayor lujo que podemos darle a ese toro es el pase de la firma, mucha tinta, toda la tinta. A este toro, como a los toros mansos que sólo saben dar tornillazos y derrotes en cuanto les pierdes la cara, capotazos. Y que traguen firma, mucha firma. Como ésta. Que es lo que más duele.


Antonio García Barbeito (ABC Sevilla 18-04-10)

domingo, 17 de enero de 2010

Ay, qué dolor, José Tomás no viene


Por si fuera poca la crisis; por si fuera escaso el número de parados; por si fueran contadas las empresas que pegan el barquinazo y excepciones los negocios que cierran, como las desgracias nunca vienen solas, la triste noticia, que presagiaban los más pesimistas, acaba de confirmarse. Que le pongan crespón negro a la Giralda. Me aseguran, ay, que cuando salgan los carteles taurinos de la Feria de Abril, José Tomás no estará en ellos. Qué dolor más grande.

—¿Y qué va a ser de la Feria de Sevilla sin José Tomás?
Eso digo yo. ¿Por qué cree usted que le estoy contando la triste noticia con lágrimas en los ojos y por qué cree que si tengo ojeras esta tarde no es por el soneto de Rafael de León, sino porque no he pegado ojo en toda la noche, pensando precisamente esa cuestión por la que usted me pregunta? Que no es la pregunta del millón, como puede imaginar. Tratándose de José Tomás, un millón siempre es poco para una pregunta. Y para todo. La pregunta tiene que ser de muchísimo más del millón, con uno que trague por delante, otro que no le haga sombra por detrás y toros del Núñez del Banquillo, como les decía mi catedrático de Gramática Parda don Miguel Criado Barragán, el ilustrísimo Potra. Ah, y sin televisión, que los toros no son Belén Esteban, joé, para que salgan por la tele y le gente se fije en lo que no debe.

En Sevilla no se habla de otra cosa. La adversa novedad ha sido lo más comentado en la europea Reunión Informal (porque no hay formalidad ni vergüenza) de Ministros de Medio Ambiente. Llegó el italiano y le preguntó al francés:
—¿Es cierto lo que me han comentado en el hotel, que José Tomás no viene a la Feria?

Y el franchute:

—Se lo voy a preguntar a mi embajador en Madrid, el que más sabe de José Tomás. Y si me lo confirma, Europa debe presionar para que Canorea suelte la morterá y no ocurra esa desgracia. Encima de lo de Haití, lo que nos faltaba era esto.

Hay en Sevilla en estos días una general tristeza que se palpa en la calle. Nadie está para bromas. Entras en un bar y ves a la gente seria, tan callada que sólo oyes el tintineo de las cucharillas dando vueltas al café mañanero. Le preguntas al camarero la causa de la aflicción y te responde con sorpresa:

—¿Ah, pero usted no se ha enterado de lo de José Tomás?

Las peñas de amigos que ponen caseta, otros años ilusionadas con los preparativos, andan indolentes, desganadas. Es natural. Sin José Tomás, la Feria no será igual. Tendrá una alegría forzada, de puro compromiso, para cubrir el expediente. Hay quien al saberlo ha decidido ya no enganchar, como de luto por un torero, por el salvador de la Fiesta Nacional, por el centinela incansable de la Tauromaquia, por el valedor impagable (y tan impagable) de las esencias patrias. ¡Ay, Dios mío, qué pena más grande!

¿Serán negros los farolillos del Real este año? Yo los ponía de ese color, de luto ante calamidad tan irreparable. ¿De qué va a servir que la plaza del Arenal estrene su nuevo Sol Alto, sin que toda incomodidad tenga ya su asiento en las gradas, si desde las funcionales localidades no va a poder admirarse la excelsa gloria de José Tomás con la taleguilla rota, el chalequillo destrozado, la camisa hecha jirones, rebozado de albero y chorreando sangre, que es lo más armónico y estético que se despacha en el arte del toreo? Cuando se fue Curro, muchos prometieron no volver más a la plaza. Lo de Tomás es peor. Curro ya no está ni se le espera. Pero Tomás está y, ay, no se le espera. No hay derecho. Por si fuera poca la crisis, ahora esta desgracia nacional.

(José Tomás no viene a Sevilla. Bueno, ¿y qué? ¿Usted es acaso de la reventa o algo? Ahora sí que de verdad No Passsa Nada.)

Antonio Burgos (ABC Sevilla 17-01-10)

jueves, 7 de enero de 2010

El cartel del sol por Antequera

 Antonio Burgos. Diario ABC 02 - 01 - 2010



En tiempos de Estébanez Calderón y de Larra, los articulistas de Madrid escribían cada otoño su tradicional texto sobre las castañeras. En tiempos del Conde de Peñaflor, del Conde de Luna y de don Alfonso Guajardo-Fajardo, los articulistas de Sevilla escribimos cada invierno nuestro tradicional texto sobre la mierda de cartel de toros que ha sacado la Maestranza este año. Con razón dicen que el Real Cuerpo cuida nuestras tradiciones. Al menos la tradición de darnos el artículo hecho con un mamarracho de cartel sí que la cuida, año tras año, ora con el de la chuleta, ora el del pinchito de toro, ora el de la mosca en el yogur.

Es la coartada de siempre. Los maestrantes no quieren que les digan que son unos señoritos carcas que viven a costa de los pergaminos del pisoplaza. Y como tienen todo su derecho a pasar por más progresistas que la nobilísima leche que mamaron, pues encargan cada año no un cartel, sino una coartada de modernidad. ¿Quién es el pintor más vanguardista y rompedor que hay en España y en parte del extranjero, que a Nueva York mismo vamos a buscarlo si es necesario, que no farte de ná? ¡Pues a ese se le encarga el cartel, y que se fastidien los aficionados incultos, retrógrados, carcas, fachas y reaccionarios que pagando su abono y comprando sus entradas nos mantienen el negocio, que Sevilla está demasiado anclada en el pasado y hay que modernizarla y por eso nosotros venimos cada año de salvadores de la naftalina y del alcanfor presentando nuestro cartel de vanguardia, aunque esta ciudad rancia no lo comprenda y no se lo merezca!

¿Usted no ha oído hablar del cuento del alfajor? Pues esto del cartel de los toros es cada año el cuento del alcanfor. La coartada que la Maestranza se saca para no perder la carrera de maricón el último que no vaya de moderno, no sea que le digan que huele a alcanfor.

Así que quien menos culpa tiene del anual mamarracho del cartel es su autor. Este año, don Luis Rodríguez Gordillo, vulgo Luis Gordillo, hermano del historiador don José Manuel Rodríguez Gordillo, el que salvó el archivo de la Fábrica de Tabacos. Los que encargaron el cartel a Gordillo sabían quién es y lo que hace. Él se ha limitado a ser él mismo. Y las gracias hemos de darle de no haberse dejado llevar por su primer avenate de inspiración, que ha confesado que fue pintar un señor con cuernos (mejorando los presentes). ¿Se imaginan el cachondeo de que el cartel de los maestrantes fuera un tío con un par de leños como ése en quien está usted pensando, que no puede pasar por la calle Mariscal porque arranca los caliches de las paredes?

Luis Gordillo no es aficionado a los toros y en su cartel se nota. Es aficionado a José Tomás. Que es la mejor forma de no ser aficionado. El tema del cartel le salió viendo la tele. Menos mal que no era un programa de Canal Sur sobre Carnaval. Porque llega Gordillo a ver en ese programa una retrospectiva de «Los últimos en enterarse», la chirigota de los cornudos que sacó Yuyu, y tenemos marido burlado en el cartel de toros, vamos que si lo tenemos. En cambio vio por la tele una corrida de toros de un sitio sevillanísimo: en Antequera. Y, ¡zas!, foto de El Cid en Antequera al canto para pintar el puzle, que creo que al que lo haga en menos de 5 minutos le regalan un sol alto (bueno, un «tendido cubierto de sol», como ahora le dicen para cobrar más). Ya se sabe: lo más típico para anunciar la temporada taurina en Sevilla ha sido siempre poner la plaza de Antequera. Ruano Llopis y Roberto Domingo se hartaron de pintar carteles de Sevilla con la plaza de Antequera. Eso es lo que de verdad nos salva del atraso, como Gordillo ha dicho, en el habitual repaso que le pegan a Sevilla todos estos genios autores del cartel. La culpa no es de Gordillo, sino de la coartada anual. Los maestrantes buscan su anual coartada de modernidad aunque salga el sol por Antequera. Y este año ha salido.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Seis tíos, seis

Porque, comparados con los que están a favor, son seis; vamos, que caben en un burladero. Seis tíos, seis, de la dudosa camaradería de la izquierda republicana de Cataluña, para un solo espada, España. Porque no es contra el toro, es contra la piel de toro, que varía mucho. El odio a España, por ahí, pilla incluso al mapa, sólo por tener forma de piel de toro tan albertianamente abierta sobre el mar. Es España. Si el toro pastara mayoritariamente en tierras catalanas, y en vez de Fiesta Nacional le llamaran, por ejemplo, «Tarda de bous», no le tocaban, porque se trataría, en ese caso, de «indultar» la lengua, y el toro, por más pinchazos y más perrerías que recibiera, les traería sin cuidado.

Aprovechan el toro de España para embestir contra España. Les basta ir con las firmas de apoyo para proponer la barbaridad, sin tener en cuenta cuántas firmas y cuántas voces a favor hacen cola pidiendo que los toros sigan en Cataluña. Cuando les conviene hablar en nombre del pueblo, que venga el pueblo; cuando les conviene que nadie se entere, mi minoría es mayoría de poder. Se trata de España, no nos equivoquemos; se trata de un adjetivo, «nacional», que les duele en el morrillo de su separatismo como estocada atravesada. Argumentan tortura y sufrimiento del animal, y se tapan los ojos como caballo de picador para no ver lo que consienten en fiestas callejeras donde al toro -en la misma tierra, en Cataluña- lo llevan en un bestial ritual de sangre y padecimiento, sin que asome ni una punta de arte, de respeto, de ventajas para el animal. El toro en la Fiesta Nacional tiene su defensa y sus posibilidades de pelea, y aun de matar, por más que siempre él -salvo en casos de indulto- acabe sacrificado, en la punta de un estoque o en el matadero. Pero ellos, estos matatoros de tres al cuarto no tienen en cuenta el peso que el mundo del toro tiene en la cultura española -o es precisamente eso, el saber que esa cultura es española-, y desprecian música, pintura, escultura, poesía, como quien se quita una pelliza vieja y rota. Y todo porque el toro, el enorme, gigantesco, cultural, enriquecedor, generoso y rentable mundo del toro se llama Fiesta Nacional. Ahí les duele. Les da igual que se pierdan miles de puestos de trabajo, que desaparezcan cien oficios, porque se trata de ir recortándole tercios a España, de acorralarla. Y si les fuera posible, de estoquearla.


Antonio García Barbeito (ABC Sevilla)

jueves, 1 de octubre de 2009

La negativa de Morante de la Puebla

Carlos Crivell.- La noticia sobre la negativa de Morante a guardar un minuto de silencio traerá mucha polémica. Vaya por delante que es Morante quie se niega con el consentimiento de Castella, que dijo que se hacía lo que dijera el maestro, que para eso era el director de lidia.

La responsabilidad del presidente queda parcialmente salvada. El señor Fernández Rey propuso a los toreros que se guardara el silencio. Incluso tenía advertido al periodista Paco Gallardo para que estrenara la megafonía con el anuncio a los espectadores. La empresa fue advertida y no se pronunció. Es Morante quien dice que eso de un minuto de silencio puede traer mal bajío y que le da mucho “yuyu”. Castella dice que lo que diga el maestro.

El presidente debió salvar su imagen anunciando a la plaza que no había silencio porque se oponían los artistas. Si les advierte ese detalle a ambos quizás hubieran cambiado de opinión. Fernández Rey ha contado que fue Morante quien se opuso. Hay quien pide que lo diga. Se lo ha dicho a Paco Gallardo que ofrece esta noticia en primicia absoluta en portaltaurino.com. El blog asociado a Sevillatoro, todobrelostoros.blogspot.com lo recogió el martes por la noche, como fácilmente puede apreciarse. No hay pues exclusiva de ABC como se ha dicho.

El asunto es muy feo. Morante se ha equivocado. Paquirri merecía ese recuerdo. Tal vez lo que haya que proceder es a cambiar los mecanismos de estos silencios en la Maestranza. Si la autoridad lo cree oportuno, se debe guardar por encima de lo que opinen los espadas. Así se evitarían estos problemas, porque es evidente que ahora se asociará la negativa de Morante a su enfrentamiento con los Rivera tras el asunto de la medalla de las Bellas Artes. Como el asunto no tiene ya remedio, mejor es no moverlo mucho, porque verdaderamente apesta muy mal.


Artículo publicado en www.sevillatoro.com. 30-09-09

viernes, 11 de septiembre de 2009

Vestido de Armani




Publicado en ABC 08-09-09

Lo que no puede ser es que Giorgio Armani se lleve titulares y portadas sin pegar un muletazo, que disfrute de dos vueltas al ruedo informativo de todo el toreo por un diseño que quedó desdibujado cuando el menor de los hijos de Paquirri y Carmina Ordóñez templaba la tarde mostrando lo mejor de sí mismo. Además, ha sido Santos el sastre que le puso realidad a la criatura, aunque yo soy más de Pedro Algaba. No es de recibo que Armani saque el vestido del armario para triunfar más que los espadas que mataron la corrida. No puede pasar a la historia esta goyesca por un diseñador la tarde en la que Cayetano toreó mejor que nunca. No puede ser que Perera mate tres toros y le ponga los muslos al destino para que Armani se lleve el rabo por un dibujo. Que no. Que no hemos entendido la goyesca porque el glamour no nos dejó ver el bosque. La noticia de la tarde no puede ser el diseño de un vestido de torear —algunos le dicen traje pero un traje es lo que se pone Antonio Santiago para mandar los pasos— que acapare más columnas que la actuación de los espadas con la corrida de Algarra.

Es la firma que ha elegido Cayetano. Él es la imagen de la multinacional Armani. Pero, antes que eso, es torero. Y así debe sentirse. Su bisabuelo fue figura del toreo con el apodo del «Niño de la Palma», porque fue mozo de una zapatería del mismo nombre. Estos días, enfrentado a los titulares de una corrida extraordinaria que ahora organiza un nieto de Antonio Ordóñez, he visto con tristeza que Armani acapara más líneas que el buen gusto de Manzanares, que la dignidad de Perera, que la clase de Cayetano. Y no hay derecho. Porque cualquiera de ellos hubiera triunfado con un vestido de alquiler. Démosle al césar lo que es del césar. Y al torero lo que es del torero. No dejemos que los brillos del artificio nos nublen la vista. La goyesca es una gran cita social, Armani será un fenómeno del diseño, y la prensa rosa tendrá que llenar sus páginas. Pero la hoja del toreo se escribe con sangre y esa, por mucho que Armani dibuje bien, sólo la derraman quienes se ponen delante.

Victór García Rayo

¿Falta de sensibilidad o falta de afición?

"...Han pasado 17 años y no logramos sacudir de nuestra memoria aquella cara de Ramón Vila, roto, deshecho, confundido: "No es posible... ¿dos en el mismo año, y los dos con los corazones rotos...?", como rota estaba su alma cuando entre sus manos se fue por Abril el valenciano Montoliú, y ahora, un maldito domingo 13 de septiembre, se iba también el sevillano Soto Vargas. Por eso sorprende y duele ver de nuevo en la cabecera de los carteles, 17 años después, otro domingo, otro 13 de septiembre, otra vez en la Maestranza, una novillada del Conde de la Maza. No hace ninguna gracia que se anuncie de nuevo la ganadería maldita de aquel día justo en este aniversario..."

El caprichoso calendario golpeará nuestra memoria reciente este próximo domingo. Domingo y otra vez 13 de septiembre, y en la Maestranza de nuevo se anuncia una novillada con picadores de las postrimerías veraniegas... Maldito calendario con sus luctuosos recuerdos... Han pasado 17 años y la memoria reciente revive la tragedia como si fuera ayer. Un banderillero honrado, sevillano, Ramón Soto Vargas, camero, gitano, dejaba un par de banderillas y a la salida del apretado embroque cae al albero y la tragedia se vestía de seco pitonazo que le atravesaba en el suelo el corazón en dos. Se levantó y medio anduvo hasta las tablas, donde le prestó sus brazos el también ahora recordado Juan de Triana, que metió la mano en la pechera y vio el rastro sangrante de la 'parca' anidando con sus huevos negros en el corazón palpitante de Soto Vargas. El romance de valentía comenzaba a escribirse de nuevo con lazos negros...

Han pasado 17 años y no logramos sacudir de nuestra memoria aquella cara de Ramón Vila, roto, deshecho, confundido: "No es posible... ¿dos en el mismo año, y los dos con los corazones rotos...?", como rota estaba su alma cuando entre sus manos se fue por Abril el valenciano Montoliú, y ahora, un maldito domingo 13 de septiembre, se iba también el sevillano Soto Vargas.

La vida sigue y el calendario caprichoso ha querido que el 13 de septiembre de este año sea también domingo, y por tanto debe haber novillada en la Maestranza. Eso no es posible cambiarlo. Lo que desde luego sí está en las manos de los poderes terrenales es la ganadería a anunciar. Por eso sorprende y duele ver de nuevo en la cabecera de los carteles, 17 años después, otro domingo, otro 13 de septiembre, otra vez en la Maestranza, una novillada del Conde de la Maza. Es, al menos para mí, difícilmente entendible. Varios banderilleros, compañeros del malogrado Ramón, ya han caído también en la macabra coincidencia, y no les ha hecho ninguna gracia que se anuncie de nuevo la ganadería maldita de aquel día en este aniversario.

Tres ganaderías se anuncian en las tres novilladas de este septiembre: Cebada Gago, Conde de la Maza y Mari Carmen Camacho. ¿Es que no se podía haber alterado el orden? Perfectamente se podría haber hecho. Si la empresa Pagés ha anunciado la novillada del Conde de la Maza en tan negro día en el calendario taurino sevillano sabiéndolo, está claro que ha habido una falta de sensibilidad que ha provocado ampollas. Por contra, si como creo que ha sido, no había caído la empresa en el triste aniversario -sorprendente porque sé que en su equipo hay buenos aficionados-, entonces es peor y se trata de una falta de afición... El 1 de mayo y el 13 de septiembre están grabados en la memoria negra de los aficionados sevillanos.

Al margen de todo, ¿otra vez este año más 'condedelamaza'? Ni que fuera la empresa la dueña del hierro... Ya se ha lidiado una corrida de toros -como todos los años- y ahora también la novilladita de rigor de cada año... Habría que investigar en cuántas corridas y novilladas de esta temporada, además, se han anunciado sobreros de la ganadería del Conde de la Maza. Sorprendería el dato... ¿Por qué?

Este domingo 13 de septiembre volveremos a ir a la Maestranza bajo el recuerdo trágico del sevillano Soto Vargas en la memoria, y bajo la guasa -mala- de ver anunciado otra vez en el mismo coso, el mismito día, los novillos del Conde de la Maza... Espero que, al menos, el ganadero no embarque ningún ejemplar familiar de aquel 'Avioncito' de mirada asesina... Ni ninguno marcado con el número 5 de aquel día... Y menos mal que Alfonsito Oliva Soto, el sobrino de Ramón, ya es matador, que si no la empresa casi que hasta lo anuncia ese día... Maldito día, maldita coincidencia, que ha hecho poner el cuerpo malo sólo de verlo anunciado todo igual a más de un profesional sevillano, incluyendo los actuantes de este domingo. No había necesidad. Macabra e innecesaria coincidencia.

Francisco Mateos.-

Articulo publicado en www.sevillataurina.com


domingo, 16 de agosto de 2009

PREOCUPANTE COGIDA DE "EL FUNDI" EN SAN SEBASTIÁN


ZABALA DE LA SERNA SAN SEBASTIÁN


Salgo de la plaza con el alma en vilo. El cuerpo inerte de El Fundi tendido en toda su longitud sobre la arena, la consciencia perdida, las astas lamiendo su rostro dormido. La sensación angustiosa por el golpe seco en la cabeza acongoja a quienes sabemos sus antecedentes.


La faena estaba hecha. Y con bien. El toro de Victorino era una mole enorme de larga. Tomaba bien la muleta, pero siempre reponía pronto y encima. Fundi lo pasó por la derecha con temple, echándose por delante los 600 kilos hasta donde le daba el brazo o más allá para poderse colocar para el siguiente. El trato fue el mismo de pulso y mando con la izquierda. El victorino obedecía a todo, pese a su perezosa inclinación en el último tramo de pase. Y El Fundi quiso apurarlo más de la cuenta. El toro no se despegó ahora de los vuelos, y el veterano torero de Fuenlabrada se refugió en la tabla del cuello. La noria adquirió velocidad sin escapatoria. El Fundi voló casi en horizontal y cayó igual, cual saltador de altura sin colchoneta. De inmediato se apreció que el sentido se había ido en el talegazo. Trataron de sujetarle la cabeza desmadejada al trasladarlo. Diego Urdiales, con Padilla también en la enfermería, se encargó de pasaportarlo. En otra plaza con más sensibilidad o conocimientos se habría pedido la oreja para José Pedro Prados. El otro día le comentaba a Javier Villán que El Fundi era una bomba de relojería: a su casta, raza y amor propio, se le suma que las piernas no le responden al cien por cien desde su lesión cerebral —ya lo escribí en Santander—, y sólo hacía falta el temporizador. Una putada con mensaje para esta temporada. Los percances se han repetido en Toledo, Bayona y ahora en San Sebastián. Yo no soy nadie para opinar. Pero lo que mata Fundi no es para andar mermado.


(Texto by ABC de Sevilla; foto by El País)