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miércoles, 5 de septiembre de 2012

La Monumental, la otra plaza de toros de Sevilla


Un estudio recupera la memoria del coso de San Bernardo, del que hoy apenas quedan rastros. Joselito 'El Gallo' impulsó su construcción para permitir, por su gran capacidad, abaratar las entradas y hacer los festejos accesibles a todas las personas. Su prematura muerte marcó el abandono y derrumbre de la plaza.

P. García.-

Una pequeña fachada con una puerta en colores blanco y albero, ubicada entre las calles Diego Angulo Íñiguez y Óscar Carvallo, son los únicos vestigios que han sobrevivido del pasado de una gran plaza de toros que convivió con la Real Maestranza durante la segunda década del siglo XX. A la memoria de aquel otro coso de la ciudad ha dedicado un estudio la filóloga de origen cubano Lourdes Ramos-Kuethe con el título 'La Monumental de Sevilla. Voces y silencios' (Colección Biblioteca de Temas Sevillanos), un libro que considera como 'la niña de sus ojos' por la curiosidad que en ella despertaron los recuerdos que de aquella plaza conserva el bar del mismo nombre, muy próximo adonde ella residió durante algunos años.

Enamorada de nuestra ciudad desde que allá por la década de los 70 comenzara a venir acompañando a su esposo, profesor norteamericano e investigador asiduo en el Archivo de Indias, Ramos-Kuethe —que tiene en su haber otros estudios sobre la obra y figura histórica de Luis Montoto— siguió las huellas de esta olvidada plaza entre los fondos de la Hemeroteca, el Archivo Municipal y las informaciones facilitadas por familiares de algunos de sus protagonistas a falta de los documentos legales sobre el ya desaparecido coso.

Las condiciones sociales, económicas y políticas de la Sevilla de aquel periodo confluyen, según la autora, en "el deseo de una figura del toreo como José Gómez Ortega 'Joselito el Gallo', un deseo compartido por José Julio Lissén Hidalgo y Julián Echevarría, de edificar una plaza de toros con capacidad suficiente para no sólo acomodar a la afición, sino también para poner, a precios más asequibles, el espectáculo taurino al alcance de toda Sevilla". En marzo de 1915 se iniciaron los trámites para hacer realidad ese sueño en unos terrenos propiedad de Lissén hasta que, meses después, en diciembre el arquitecto vasco Francisco Urcola comenzó a levantar el edificio, de hormigón armado y con capacidad para más de 23.000 espectadores, con la dirección del arquitecto sevillano José Espiau. Pero el dramático» destino de La Monumental de San Bernardo pronto empezó a fraguarse con el hundimiento, tras unas pruebas de resistencia previas a su apertura, de un tercio de la plaza en abril de 1917, una noticia que estremeció a toda la ciudad. La inauguración, una vez superadas las deficiencias, llegaría finalmente el 6 de junio de 1918 con una corrida de toros con José Gómez Ortega encabezando la terna del cartel.

La rivalidad entre éste y Juan Belmonte será una de las piezas claves del mosaico que presenta en su estudio Lourdes Ramos-Kuethe, quien sostiene que la muerte del primero de ellos, víctima de un toro en Talavera de la Reina en mayo de 1920, conllevó también a la de la propia plaza. Ya por entonces Lissén "atravesaba grandes dificultades económicas; sus inversiones en Alemania habían sufrido serios perjuicios al finalizar la guerra mundial. Aprovechando esta coyuntura los intereses adversos a la Monumental comenzaron una nueva campaña para deshacerse de la aborrecida plaza de toros y, aunque Lissén hizo todo por evitarlo, sin la presencia de José, su paladín, todo fue en vano. El dictamen de clausura —añade— no tardó en aparecer y la plaza comenzó su largo sueño para acabar demolida una decena de años después, durante 1930".

La autora también considera que la pervivencia de la plaza fracasó "por la incapacidad de Sevilla de enfrentarse de manera lógica a la necesidad de ensanche del casco urbano", entre cuyas causas cita "la absorbente preocupación por la proyectada Exposición Iberoamericana, la caótica situación administrativa de la ciudad y la falta de fondos del Ayuntamiento". El análisis de estos y otros factores se complementan en el libro con unos apéndices documentales y casi una veintena de ilustraciones, en su mayoría de la Fototeca Municipal.

"No se trata de acusar ni de enjuiciar a nadie por unos hechos que acaecieron en un contexto muy específico y ya lejano en el tiempo. Como sevillana adoptada, me resulta imperdonable el olvido de una ciudad que dejó desaparecer un edificio de aquella naturaleza, similar a otros de la época y al que nadie salió a defender", lamenta Ramos-Kuethe, quien propone, como gesto simbólico, la colocación de una placa en esa antigua portada de la Avenida de Eduardo Dato "para que los sevillanos sepan lo que allí hubo en un momento de su historia".

Fuente: www.abcdesevilla.es

miércoles, 3 de agosto de 2011

Monumentos Funerarios en el Cementerio de Sevilla (II)








Ya en la anterior entrada dábamos a conocer los pormenores del monumento funerario de Joselito El Gallo o Gallito, ubicado en el Cementerio de Sevilla, obra de Mariano Benlliure y fundido en Mir y Ferrero de Madrid.

Las fotografías que hoy les traemos, provenientes del fondo de la Fototeca de la Universidad de Sevilla, una de las grandes joyas culturales de consulta para los estudios y amantes del arte en general, fueron realizadas la primera vez que dicho monumento fue expuesto al público tras su llegada a Madrid. Concretamente dicha exposición tuvo lugar en el Palacio de las Bellas Artes (actual Museo Arqueológico de Sevilla) de la futura Exposición Iberoamericana de 1929, entonces en construcción.

Las instantáneas fueron realizadas por el fotógrafo José María González-Nadín y Paúl, estando fechadas en abril de 1925, un año antes de su ubicación definitiva en el camposanto sevillano.

Les dejamos con esta serie de interesantes fotografías, que muestran la admiración que el monumento captó entre los sevillanos, pues no en vano la propia Infanta Mª Luisa acudiría a conocerlo en la exposición organizada para tal efecto.

(Fotografías y datos by Fototeca de la Universidad de Sevilla)

martes, 26 de julio de 2011

Monumentos Funerarios en el Cementerio de Sevilla (I)

Detalle de María, esposa del cantaor Curro el de la Jeroma, portando la pequeña imagen de la Virgen de la Esperanza Macarena



Vista lateral del monumento y mausoleo. El señor que aparece con el sombrero en la mano es el ganadero Eduardo Miura.


Quizás sea el más conocido de cuantos monumentos taurinos funerario o mausoleos se han alzado en nuestra ciudad. El mismo, no es otro que el mausoleo de José Gómez Ortega, "Joselito El Gallo" o "Gallito", el cual fue realizado por el escultor Mariano Benlliure, en bronce, reservando el mármol de Carrara para el rostro del diestro. El mismo fue fundido por la empresa Mir y Ferrero Fundidores de Madrid, siendo instalado en el Cementerio de San Fernando de Sevilla en 1926, coincidiendo con el 6º Aniversario de su fatal cogida mortal, acontecida en la Plaza de Toros de Talavera de la Reina el 16 de mayo de 1920.


El mismo, concebido con un perfecto triángulo isósceles, muestra el cortejo fúnebre que portaba el féretro del torero. En primer término aparece una mujer gitana portando una pequeña imagen de la Esperanza Macarena, de la que Joselito El Gallo fue gran devoto, hermano y benefactor. Esta mujer no es otra que María, esposa del cantaor Curro el de Jeroma. Aparecen también portando el féretro Eduardo Miura, -en representación de los ganaderos, aunque, paradójicamente este había fallecido antes que el matador- y su cuñado Ignacio Sánchez Mejías -lado izquierdo del ataúd-.


Este conjunto escultórico acoge el panteón familiar de los Ortega, donde reposan, entro otros, los restos de la Señá Gabriela, madre de Joselito El Gallo, su cuñado Ignacio Sánchez Mejías, también torero, además de escritor, empresario y gran amigo de los poetas de la Generación del 27, la rapsoda Gabriela Ortega Gómez, etc.


La importancia del mismo fue tal, que el propio monarca Alfonso XIII acudió expresamente en 1930 al cementerio sevillano para visitarlo. De igual modo la infanta Mª Luisa de Borbon y Orleans y el infante D. Carlos acudieron a visitarlo cuando el mismo fue expuesto al público por primera vez.


(Datos by Fototeca de la Universidad de Sevilla y portaltaurino)

sábado, 29 de enero de 2011

La Fuente de los Toreros


Iniciamos una nueva serie de entradas dedicadas a dar a conocer los diferentes monumentos taurinos erigidos para homenajear a la Fiesta Nacional, ya sea como arte o a algunas de sus destacadas figuras. Y lo hacemos dando a conocer los monumentos instalados en Sevilla, aunque posteriormente iremos ampliando dicha información a otras localidades, municipios y provincias.

Queremos que estas entradas sean plurales, en las que puedan participar, aportando datos o fotografías, lo lectores y visitantes de este blog; si desean colaborar con nosotros solo tienen que enviarnos un mail a la dirección de este blog: tertuliataurinamacarena@hotmail.es

FUENTE DE LOS TOREROS

Ubicada en el Parque de María Luisa de Sevilla está compuesta en un pequeño espacio circular, con una pequeña fuente central a un nivel y cuatro escalones más abajo y que está rodeada por cuatro bancos, todo adornado con pequeños azulejos pintados a mano y policromados que representan toreros y castizos personajes andaluces ataviados con trajes populares de los siglos XVIII al XX como por ejemplo, mujer con toca blanca, cantaores, guitarristas, gitanos, seises, toreros, picadores, nazarenos, etc. Tiene como acceso cuatro pasillos demarcados por los bancos que la componen.

Al igual que se hacía con los artistas, militares, religiosos y reyes de entonces en todos los parques y jardines del mundo a finales del siglo XIX, aquí se decidió brindar homenaje al torero, personaje importante en España.

Por su ubicación está tan escondida que pasa casi desapercibida. Esto se debe a que al concluirse el Parque María Luisa, sus artífices cayeron en la cuenta de que no existía ningún espacio dedicado a una de las artes más destacadas y relevantes de la tradición española: el toreo. Debido a esto, se construye esta glorieta, en un lugar casi oculto y con unas dimensiones mucho menores en comparación al resto de glorietas del parque.

Fue totalmente restaurada en el año 2002.

(Información y foto wikipedia)